¿El estrés adelgaza? Verdades y mitos

¿El estrés adelgaza? Verdades y mitos

Algunas veces las variaciones en el peso, en un sentido o en otro, provienen de factores que no tienen nada que ver con nuestra alimentación. Así, las fluctuaciones emocionales parecen jugar un importante papel en la pérdida o en la ganancia de peso.

Evidentemente sigue siendo cierto que la única manera de disminuir los kilos de más es llevando una dieta sana y equilibrada y realizar algún tipo de actividad física. Se trata, en definitiva, de que se quemen más calorías de las que se consumen y que el cuerpo empiece a quemar grasas para obtener energía.

Pero todo el mundo sabe que las emociones influyen. En una sociedad en la que nos tenemos que mover a toda velocidad, sin tiempo, muchas veces, para relajarnos y descansar mentalmente, el estrés se está convirtiendo en un trastorno cada vez más frecuente. Y esto acaba afectando al peso de los que lo sufren.

La cuestión es que existen dos puntos de vista e, incluso, dos experiencias absolutamente contrapuestas sobre este tema. Algunos ven que, cuando están estresados o sufren ansiedad, su peso se reduce. Otros, por el contrario, experimentan un gran aumento del mismo.

Obviamente, no se trata de utilizar esa situación como método para adelgazar. Las consecuencias, físicas y psicológicas, son sin discusión negativas. Pero conocer cuál es el resultado real en cuestiones de peso es interesante. Por otra parte, los estudios pueden facilitar una mayor compresión sobre la reacción del cuerpo o de como se produce la pérdida de peso en el organismo.

Si hubiera que dar una respuesta a si el estrés adelgaza, esa sería triple y nada clasificadora. En resumen la respuesta sería si, no y depende de las circunstancias.

¿Por qué se dice que se puede adelgazar con el estrés?

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, es estrés en una “tensión provocada por situaciones agobiantes”. Esta situación emocional está vinculada con reacciones psicosomáticas y trastornos psicológicos. Para que se pueda calificar como estrés sus síntomas, malestar y nerviosismo, deben tener una duración prolongada en el tiempo.

¿Por qué se dice que se puede adelgazar con el estrés?

Existen muchos mitos relacionados con es estrés. Entre ellos hay quien afirma que los que lo padecen pierden bastante peso, aunque también hay que afirma lo contrario. Ambos tienen razón.

Respecto a la pérdida de peso hay que recalcar que adelgazar de manera saludable no es, solamente, perder unos kilos. Normalmente, si se hace de un modo malsano, el peso perdido se va a recuperar al cabo de un tiempo, sin contar los desequilibrios que genera en el organismo.

El cansancio, asociado al estrés, es uno de los responsables de la posible pérdida de peso. El cuerpo reacciona a la aparición del estrés de diferentes maneras. Empieza a acelerar los latidos del corazón, así como la frecuencia respiratoria. Igualmente comienza a segregar más adrenalina y otra hormona llamada cortisol. Ambas sustancias inhiben la producción de serotonina, produciendo que aparezcan los síntomas de depresión, angustia e insomnio.

Todos esos síntomas pueden afectar de manera notoria a la alimentación. Es cierto que cada individuo va a reaccionar de manera diferente y, de ahí, las respuestas contradictorias del cuerpo. Ya sea en un sentido o en otro, se produce una modificación del apetito y, por lo tanto, de la conducta alimentaria.

Por una parte, algunos reacción perdiendo totalmente las ganas de comer. Esto, negativo para la salud, hace que se pierda peso de manera muy poco saludable.

Destapando el mito de perder peso con estrés

No se puede considerar que sea un mito absoluto, ya que tiene su parte de verdad. El caso es que no solo es una manera insana y contraproducente de perder peso, sino que en muchos casos el resultado de padecer estrés es justo el contrario.Destapando el mito de perder peso con estrés

La reacción psicológica de parte de los que sufren esta condición es intentar paliar la ansiedad a base de comida. Incluso sin apetito aparente, necesitan estar picando continuamente algo. Cuando lo hace, además, no suelen ser alimentos saludables, sino otros que envían señales de recompensa inmediata al cerebro, ya sean dulces, procesados muy salados u otros tipos de snacks.

Una investigación publicada en la revista Cell Metabolism ofrecía unos resultados muy curiosos sobre el tema. Según el artículo, aquellos que se alimentaban bien habitualmente, eran los que solían engordar cuando padecías estrés, mientras que los que no lo hacían, tendían a adelgazar.

En cualquier caso, parece que es la presencia de cortisol lo que provoca que, en ocasiones se pierda peso. Cuando tu apetito se modifica, influye en la elección de alimentos que consumes. También influye en la percepción de saciedad.

Otro estudio, este realizado por la Universidad de Nottingham, contenía la hipótesis de que el estrés producía la activación de la grasa marrón. Esta es conocida por aumentar el calor corporal gracias a la quema de calorías.

En definitiva, aunque pueda ser cierto que algunos pierden peso cuando tienen estrés, hay otros que sufren el efecto contrario. Además, para los primeros tampoco se trata de una buena manera de hacerlo. Muchas veces, buena parte de los que se pierde es músculo y no solamente grasa. Justo lo contrario de lo que sería perder peso de manera saludable.

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