¿El frío adelgaza? Verdades y mitos

¿El frío adelgaza? Verdades y mitos

Dietas en las que eliminamos multitud de alimentos que nos gustan, ejercicio físico casi cada día, pasar hambre, efecto yo-yo con el que se recuperan los kilos perdidos…todo esto y muchas otras cosas se suelen asociar a la pérdida de peso. Pero, ¿y si encontráramos aliados inesperados para poder hacerlo un poco, solo un poco, más sencillo?. No hace falta que sustituyan al gimnasio, pero sí que haga todo el proceso menos duro. Es cierto que la única manera sana y perdurable de adelgazar es gastar más calorías de las que se consumen. Es fundamental, por tanto, cambiar los hábitos de vida, establecer una alimentación sana y equilibrada y realizar alguna actividad física. Y esto, por mucha ayuda externa que encontremos, no va a dejar de ser necesario. Sin embargo esto no es óbice para que existan algunos productos, alimentos o situaciones que ayuden a que el proceso sea más rápido y menos complicado. Entre estos aliados encontramos suplementos de proteínas, alimentos que pueden contribuir a hacernos adelgazar y, lo más sorprendente, factores climáticos. El frío que adelgaza De esta forma, se ha demostrado que el frío contribuye a la pérdida de los kilos de más. Para ponerlo aún mejor, ayuda a eliminar parte de la grasa que el organismo acumula como reservas energéticas. Tampoco se trata de marcharse a Siberia en invierno para aprovechar sus ventajas. En realidad, es bastante más simple y no se necesitan temperaturas tan extremas. Y no es un mito, ya que se basa en estudios científicos contrastados. Eso sí, las investigaciones prueban que el calor perjudica los propósitos de los que buscan adelgazar.

¿Por qué se dice que se puede adelgazar con frío?

Relacionar el frío con adelgazar es algo que se lleva haciendo desde hace bastante tiempo. Sin embargo, no dejaba de ser una creencia sin fundamento científico, basada en mitos perpetuados a través del tiempo. Todo esto cambió con un estudio publicado en Journal of Clinical Investigation en 2012 y luego confirmado por investigaciones de la Universidad de Maastricht de 2014. A ellos se han unido otros investigadores que han ido completando las conclusiones y aportando algunas posibilidades prácticas. ¿Por qué se dice que se puede adelgazar con frío? En el primero de esos estudios se analizó la reacción del cuerpo a las temperaturas frías y, en concreto de la grasa corporal. Las conclusiones fueron que pasar frío desencadena un mecanismo termogénico que quema la grasa con la intención de mantener la temperatura del organismo. Esto acaba provocando la pérdida de peso. Esas conclusiones fueron la base desde la que partieron los científicos de Maastricht. Para confirmar los resultados, un grupo de voluntarios paso dos horas al día a 17º C. durante seis semanas. La reducción de grasa fue considerable en todos ellos. Los mismos investigadores sometieron a seis voluntarios en pantalones cortos y camiseta a una temperatura entre 15ºC y 16ºC, diez días y seis horas diarias. Al final de ese periodo su metabolismo se había acelerado, quemando más grasa en el proceso. El responsable del estudio holandés encontró como reaccionaba la llamada grasa marrón, muy diferente a la que se acumula en el abdomen, por ejemplo. Ese tejido adiposo marrón aumentó con el frío y se piensa que es el responsable de la aceleración del metabolismo. Cuando se activa la grasa marrón, induce calor y calienta el cuerpo.

Beneficios del frío para perder peso

El primer beneficio del frío, moderado de alrededor de 17ºC, es que se queman muchas más calorías. En los Estados Unidos se midió la pérdida calórica entre los que hacían deporte al aire libre. La conclusión fue clara: el invierno se quemaban muchas más calorías que en verano. La quema de las grasas es otro de los grandes beneficios del frío. Cuando este arrecia, el cuerpo humano debe poner en marcha mecanismos para contrarrestarlos y mantener el calor. Este proceso conlleva un gasto de hasta un 30% de la energía del cuerpo. Cuanta más grasa se dedique a paliar el déficit térmico, menos probable será que padezcamos diabetes, sobrepeso u obesidad. Para conseguir esos efectos se han propuesto varias medidas fáciles de llevar a cabo. La primera es, simplemente, controlar la temperatura a la que ponemos la calefacción durante el invierno. Aunque sea un poco más incómodo al principio, hasta que el cuerpo se habitúa, es conveniente mantener la habitación a unos 17º C. Eso es más que suficiente para notar los efectos.Beneficios del frío para perder peso Otra posibilidad es perderle el miedo a salir a correr o a caminar cuando las temperaturas son bajas. La quema de calorías y de grasa va a ser mucho mayor. Según los datos, puede ser de casi 1000 calorías más en invierno que en primavera. El único detalle negativo, aparte del hecho de pasar frío, es que este método no es apto para todo el mundo. Los que ya tengan poca grasa en el cuerpo no van a notar apenas cambios. Si, por el contrario, en el organismo hay un exceso, le va a resultar más fácil quemarla.

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